miércoles, 1 de septiembre de 2010
Génesis 19:24
sábado, 14 de agosto de 2010
Dos dictaduras
Dos más dos no es ni cinco ni cuatro. Es equis y solamente equis.
La entropía es incalculable; la matemática, indemostrable; la geometría, múltiple.
Los reinos son efímeros; las leyes, tan solo palabras; las capitales son grandes penas.
Tome ahora el lector una constitución del país y la época de su predilección o un manual de mecánica clásica. Ábralo por una página al azar y escriba en ella, con tinta de calamar, un nuevo artículo que rece:
Art. Verdigrave del Título p-ésimo: Ninguna apariencia será obligada a ser real y ninguna realidad será obligada a ser lógica. Ninguna lógica será obligada a ser cuerda y ninguna cuerda será obligada a ser de nylon.
Corolario: Syss una tautología es contradictoria, será considerada como correcta. E.d. todas las leyes aquí proclamadas se utilizarán única y exclusivamente para hacer pajaritas de papel.
Ahora cierre el libro, átelo con cordel y enchúfelo a la red eléctrica. Si ha seguido meticulosamente las instrucciones, observará cómo va creciendo una brecha por la pared de su habitación. Salga rápidamente de casa para ver el espectáculo, pues la fisura aumentará de tamaño hasta resquebrajar todos los vidrios de la ciudad: Las cabinas telefónicas se convertirán en geisers de palabras. De las cárceles escapará un maremoto de sangre. Se romperán las esferas de todos los relojes y de ellas caerán toneladas de arena futura. Las pajarerías inundaran de agua y peces el cielo. De las calculadoras brotarán un millón de equis, indespejables.
En este momentó usted debe tirarse de cabeza a la brecha. Si no lo hace, un instante después desaparecerá y todo volverá a ser un cadáver de cuyos dedos salen pequeños doses, como gusanos hambrientos.
Maldigo a todos esos locos que quieren gobernar la vida sin las palabras del poeta y sin las manos del artista.
martes, 10 de agosto de 2010
Dioscuro
Extraido del Diccionario de palabras transparentes. XIX edición.
Dioscuro. Sust. Masc.
Seres mitológicos de la cultura árabe. Aunque son de tamaño muy variable, abundan más los minúsculos que los enormes. Habitan en zonas húmedas y oscuras como urinarios, almohadas de mendigos, símbolos profanados y cachis sin terminar. Se alimentan de lo que pueden encontrar en estos lugares, es decir: orines, sueños, irreverencia y kalimotxo.
Como todo en ellos, su morfología es cambiante y misteriosa. Nunca se han visto dos iguales pero al mismo tiempo es difícil encontrar diferencias entre ellos. Su piel es un movimiento negro y fogoso. A modo de cerebro tienen un órgano rojo y metálico, de formas caprichosas de las que brotan púas con las que se reproducen. También son muy características sus glándulas lunares, que segregan noche a manos llenas.
Si se lamen son muy dulces al gusto, pues sudan chocolate, pero esto es muy peligroso pues si la lengua roza una sola de las púas rojas, el dioscuro tendrá una eyaculación eléctrica que fecundará todas las neuronas del temerario gourmet. Cuando la neurona eclosiona sale de ella un alacrán, de diferente color según los pensamientos de la víctima. Solo los negros se metamorfosearán en dioscuros adultos.
Son seres de carácter alegre y alocado. Las noches de luna nueva se emborrachan de tinta y recitan versos como estos:
La voz del dioscure dice:
Boca di oscuro
A la lengua que dios curó
En un día oscuro sin labios
Que un dios oscuro probó
Nota 1: Un servidor tuvo la suerte de ver a un dioscuro. No pude resistirme al ancestral deseo que emanan y besé todo su cuerpo. Ahora me dedico a la cría de escorpiones, pero me salen todos azules.
Nota 2: El lector no debe hacer caso de ciertas leyendas que afirman que los dioscuros son dos gémelos hijos de Zeus. Aparte de que todo el mundo sabe que la mitología griega es ficticia, la fonética de la palabra es obviamente incompatible con este significado heterodoxo.
sábado, 17 de julio de 2010
Pez luna.

viernes, 2 de julio de 2010
Mis constantes.
En el desorden de mi habitación voy encontrando, desperdigados, trocitos de memorias, reflejos de instantes, cachos de sentimiento, recuerdos de este año. Los voy apilando en cajas de cartón del lupa que luego envalo con cinta aislante. Es hora de hacer inventario:
Dos cuatrimestres, siete asignaturas, sesenta y ocho créditos, seis autoevaluaciones presenciales, quinientas horas de moodle.
Diez fiestas en teleco, una champanada desastrosa, cincuenta horas en el lokal, cien litros de kalimotxo. Cincuenta y dos picos, ventisiete negras tormentas, doce jarras de merinos, trescientos mil saltos, un par de hogueras, seiscientos olvidos, seis mil recuerdos, veintitres debates metafísicos, diez mil carcajadas, un millón de momentos.

Cinco constantes. Todo ello se resume en cinco constantes.
Cinco cifras que se repiten en cada esquina de mi sangre, grafiteadas en todos los recodos de este año. Cinco parámetros con bata, o sin pantalones, o con paragüas. Cinco adjetivos cardinales. Cinco números con boca bebiendo de la misma litrona, compartiendo saliva y entrañas.
Este año hemos consquistado la noche y el día, pese a bolsas asesinas, policías de paisano, mercadonas laberínticos, chubascos impertinentes, sádicos profesores y champanadas malditas. Vencimos al tedio, a la lluvia, a la razón y a la sobriedad. Cometimos locuras, benditas locuras de sabor ácido, como el limón más amarillo del mundo. Nos bebimos los plenilunios a mandíbula batiente. Absorbimos el sol e inventamos una nueva forma de fotosíntesis. Orinamos en un nuevo edén, fabricado por y para nosotros.
Por todo ello ahora somos constantes, constantes universales. Galopamos sobre la silla de montar que es el espacio-tiempo, como bandoleros escondidos en un bosque de estrellas y lunas. El universo es nuestro, lo hemos conquistado a golpe de labio, de lengua y de pupila.
Duele julio como duele la cera, me hiere separaros de mis membranas. Me lastima el tiempo, menguante como una luna maldita y mentirosa. Pero el tiempo no es más que la más efímera de las variables y nada puede hacer para modificarnos a nosotros, constantes escritas en piedra. Y nos volveremos a encontrar, una y otra vez, en una espiral de novatosis y sanjuanes.
Gracias por este año, gracias por ordenarme a base de desorden, gracias por decir siempre sí, gracias por estar ahí, incansables, constantes.
No cambieis nunca, porque si varían las constantes fundamentales, la vida no será posible en mi universo.


