miércoles, 16 de junio de 2010

Dinámica de fluidos y ciclo sueño/vigilia

A veces en la ducha parece que el agua va al revés, trepando por las piernas y saltando desde los hombros. Creo que ocurre porque el acto de ducharse es algo terriblemente simétrico y estático. Piénsalo: se repite sin apenas varianza todos los días; las dioptrias, desamparadas de lentes, solo te permiten distinguir una amalgama de blancos; el agua no es más que una sensación de corriente que discurre de una tubería a otra.

Si abro la boca en la ducha siento como el agua de la tuberia de plomo entra en la tubería de mis vísceras, venas y nefronas. Y que vuelve a salir convertida en chorro arqueado de orina para encontrarse de nuevo con el plomo. Es un símbolo de nuestro discurrir, de cómo el tiempo nos pasa ajeno durante el día y se nos introduce en las entrañas durante el sueño. Por el día somos agua que camina por tuberias de alquitrán y asfalto. Por la noche somos alcohol que se derrama en tubos de cristal de cubata y de axón de neurona.

Nuestra vida es un laberinto de tuberías.

Y yo, quiero ser fontanero.

martes, 1 de junio de 2010

Para ELISA

Tenía grandes esperanzas puestas en su asignatura. Inmunología fue la parte que más me gustó del temario de la biología de segundo de bachillerato: me fascinó el arsenal armamentístico de nuestro organismo.

Sin embargo, cuatro meses de exposición intensiva al itinerario B han conseguido eliminar todo mínimo interés que todavía pudiera poseer por este área. Las razones: múltiples, variadas y de distinto orden de gravedad. Si me permite intentaré resumirlas con toda franqueza y sin medias tintas.


Los exámenes. No es que fueran difíciles, pues no lo eran. Eran absurdos. Mi estudio (y el de todos) previo a una evaluación consistia en aprenderme enormes listas de siglas estúpidas, de protocolos de vacunación, de receptores moleculares, de hitos evolutivos en los condrictios o de premios nóbeles de biología. A esta primera pelea con las diapositivas le seguía una segunda de rigor con las autoevaluaciones, en la que descubrías, estupefacto, que la tabla minúscula del rincón de la última diapositiva, la que no te has mirado porque no se te pasaba por la cabeza que el profesor pudiera ser tan súmamente retoricido como para preguntarla, cae en un desplegable que tiene una puntuación del 50% del total. Resultado (que debería ser evidente para usted): Te acabas memorizando con reglas estúpidas las preguntas de las autoevaluaciones y las que les han caído a los otros grupos, sacas sobresaliente en el examen y a los dos días no te acuerdas ni del 1% de lo que entraba.


Los foros. Plazas de la antigua roma donde se trataban los asuntos públicos. Ese era mi concepto al menos: un lugar donde poder dejar tus dudas y comentarios relacionados con la asignatura con total libertad. Pero no, siempre había un prétor autoritario vigilando, diciendo hasta cuando se podía hablar, pidiendo fuentes bibliográficas hasta para dar los buenos días. Para mi la función de un foro es preguntar una duda para que si otra persona la sabe te conteste directamente y así no tener que perder tiempo buscándolo tú. Si para poder preguntar una duda tienes que documentarte previamente (en los apuntes propios, en los colgados, en las diapositivas, en páginas web y en libros de texto: en todo ello antes de preguntar, según usted) pierde todo el sentido. Más que nada porque si haces todo eso, es prácticamente imposible que te sigas quedando con la duda. La inmensa mayoría de los temas que han salido en los foros no habrían salido si la gente hubiera hecho todo lo que usted pedía.

Además, no entiendo por qué se irritaba cuando se colgaban dudas de las autoevaluaciones. Es claramente lo que usted promueve con su sistema de evaluación y el tipo de preguntas (absurdas) que elige. Personalmente, estos temas fueron los más (por no decir los únicos) útiles para mí.

Pero bueno, lo más grave de todo son las contestaciones que da usted cuando la preguntas o las respuestas de la gente no son de su agrado. A mi algunos me parecen cercanos a la falta de respeto, desde luego muchos son claramente desagradables y desmotivadores; y esto no se soluciona con posteriores ripios educados y "gracias" de plastidecor. Quizá usted no es consciente de ello, pero a algunas personas este tipo de cosas le afectan mucho. Paso a citar algunos ejemplos (Además de abundantes mayúsculas,que en en un foro significan que está usted gritando...)

  • "este es el claro ejemplo CÓMO NO DEBE FUNCIONAR UN FORO"

  • "Sinceramente, mejor no haber contestado"

  • "esta duda surge DE NO MIRAR los apuntes y las diapositivas" "

  • ¿Pretendeís tener las respuestas correctas sin tan siquiera consultar las diapositivas y/o apuntes? MAL CAMINO"

  • "Estaba claro en las diapositivas, lo dije varias veces, viene en los apuntes, viene en otras fuentes"

  • "o no asististe a clase o yo me explico muy mal"

  • "Hubiese sido tan fácil como teclearlo en google para ver de dónde viene la palabra. Te ha tenido que hacer Manuel el trabajo"

  • "A ver Leticia... yo no puedo obligar a nadie a venir a clase. Tu pregunta carece de tanto fundamento, que hasta es dudoso que te hayas mirado siquiera los apuntes ¿De qué vamos? (...) ¿Quién ha dicho jamás que C5 activa nada del complemento????? (...) esto no es forma de preguntar una duda (...) En fin, podría seguir contestando párrafos y páginas porque la pregunta está mal formulada, no se entiende y desde luego denota que quien la hace no sabe ni lo que está escribiendo. Eugenia te ha contestado "algo" coherente (gracias)". (A una persona que me consta que va a clase todos los días)

  • "lo mínimo es mirar las diapositivas de clase primero ¿no crees? Lo ha tenido que hacer Irene por ti"

  • "los enlaces del campus no están de adorno... lo mínimo es estudiarlos al ojear cada tema. Paula lo hizo y pudo contestar a la autoevaluación sin problemas"


El tiempo. Ni que decir tiene que la asignatura exige muchísimas más horas de las que debería exigir, habida cuenta del peso en créditos que tiene en la carrera. Ya sé que lo dijo usted el primer día, pero no me vale con que usted se queje de que no se aumente el número de créditos y se quede tan campante. Su deber no es decidir el número de créditos que debería tener su asignatuar (en tal caso, creo que cada asignatura de la carrera tendría lo mínimo 15 créditos porque ningún profesor está satisfecho con los suyos) sino amoldar las horas de trabajo y estudio al valor que los órganos competentes han determinado que debe tener para el actual plan de estudios. Estudiar esta asignatura es secillamente incompatible con llevar al día otras materias como fisiología o neuroanatomía, bastante más importantes (desde mi opinión subjetiva y desde los criterios objetivos (o intersubjetivos al menos) de la UVA y el Ministerio de Educación).


El espíritu. Un poco de comeptitividad está bien, pero lo que su método promueve es convertirnos en una jauría de depredadores. Me acuerdo que un una autoevaluación usted dijo "He detectado que las notas suben en los últimos grupos. Vosotros vereis si os sale bien decirles las preguntas a vuestros compañeros". Me produjo bastante asco tal insinuación. Yo al menos no soy una de esas personas que ve todo fracaso académico ajeno como un éxito propio, de los que no dejan los apuntes ni aunque les disparen (o los dejan con fallos intencionadamente), de los que no dicen las preguntas a sus compañeros no vaya a ser que les quiten una matrícula o les adelanten un puesto en el ranking de la "excelencia". Como comentó un amigo: "vomito sobre Moodle y todo su sistema de valores"


Sus enfados. No los que continuamente tenía en clase por nuestros "murmullos" (que, por otra parte me parecen bastante desproporcionados). Sino los arrebatos que a veces le dan como:

  • "Si la gente deja de ir a otras clases tendré que suspender las evaluaciones". ¿Pero qué esperaba? ¿Pregunta la tabla de las tropecientasmil citocinas y cree que la gente va a acudir tranquilamente a clases de las que dispone de apuntes? ¿Y desde cuando es obligatoria la asistencia a clase? ¿Y cómo que va a suspender el sistema de evaluaciones, si viene en los criterios oficiales de la asignatura? En todo caso, ¿tan poco vale su palabra?

  • "Como he descubierto que la gente se pasa las preguntas, pondré el último examen mucho más dificil. Ahí sabre realmente cuanto sabéis de la asignatura" ¿Y ha tenido que esperar hasta la sexta evaluación para darse cuenta de que nos pasamos las preguntas? Para empezar debería ser evidente antes de que hiciera ninguna prueba. Si das la posibilidad de comentar el examen con los que no lo han hecho, van a pasarles las preguntas. Indefectiblemente. Tome usted medidas como cambiar los examenes de sesión a sesión o cambiar los grupos de turno para que se equilibren las notas

  • "La gente está poniendo demasiadas entradas en el glosario, estáis sobrecargando el moodle" No sé de qué se sorprende. Eso es exactamente lo que su sistema promueve. Es hasta matemáticamente previsible.


Sus cambios de opinión. Primero se podía compensar las actividades del Moodle. Luego había que tener al menos una cosa de cada tipo hecha. Más tarde nos contó usted que no todo compensaba con todo. Y se justifica diciendo que no le habíamos preguntado (!). Creo que era su deber comentarlo, ya que no aparece por ninguna parte en el famoso cuadernillo azul. Y a día de hoy, usted todavía no lo ha dicho públicamente, sino que los alumnos se han enterado por un foro que ha publicado un alumno de un grupo al que usted se lo comentó de pasada. ¿Cómo es posible? Hay personas que podrían tener que ir al examen por ese "detalle".


En definitiva, he encontrado en esta inmunología el paradigma de lo que es hoy en día gran parte de la Universidad. Una actividad puramente memorística, inútil, nulamente enriquecedora, ensimismada en su propio ombligo, desmotivante, desapasionada y desapasionadora. Desde luego ha conseguido ahuyentarme de toda optativa o especialidad clínica relacionada directamente con la Inmunología.

Yo no he tenido ningún problema personal con usted y considero que ha sido muy correcto siempre conmigo, pero no creo que eso tenga nada que ver con lo anteriormente expusto ni quiero que me impida decírselo porque es lo que realmente pienso.

Muchas gracias,

Salud.

jueves, 20 de mayo de 2010

No entres en el callejón


Al lado de mi colegio había un callejón. Como todos los callejones que se precien de llevar tal nombre, tenía aspecto lúgubre, sus paredes estaban grafiteadas y, por supuesto, no tenía salida. Ademas su suelo estaba inclinado y las tuberías desembocaban libremente en él, por lo cual solía estar permanentemente encharcado y lo recuerdo plagado de lagartijas enormes.

Ese callejón solían frecuentarlo los que para mí eran los "chicos malos". De hecho, callejón y vándalo eran dos conceptos para mi inseparables, tanto que no sabía si era el callejón el que había atraido a los chicos o los chicos los que habían generado a su alrededor el callejón. El caso es que ahí estaban, y los veía desde mi ventana de tercero de primaria, fumando y haciendo todo tipo de cosas prohibidas.

Yo, por supuesto, no pisaba jamás el callejón. Aquellos niños tan mayores me producían al mismo tiempo miedo, curiosidad y fascinación, envueltos siempre en olor a desobediencia y a tabaco.

Las madres advertían a sus hijos sobre el callejón y los peligros de las malas compañías. "no entres en el callejón, juega con los niños de la plaza" y en cuanto uno se acercaba un poco, su madre le llamaba la atención.

Tengo la sensación de que aún sigo siendo ese niño mojigato sentado en las escaleras de la escuela, mirando con asombro, con ganas y con incredulidad a los otros osados. Tengo la sensación de que toda mi vida me han estado gritando una y otra vez ¡no entres en el callejón! Me lo han gritado mis padres, mis profesores, mis amigos. Cada uno de los saludos que he cruzado con un vecino ha sido un grito de advertencia y de prohibición. ¡No entres en el callejón! Cada examen, cada nota, cada cifra. Cada comparación, cada enhorabuena, cada cena navideña. Detrás de todos los parabienes permanece siempre latente un: y no se te ocurra cambiar y no se te ocurra cejar y no se te ocurra dejar de ser quién nosotros creemos que eres, quien todos esperamos que seas, quien debes, sin duda alguna, ser.

Y aquí me han conducido mis pasos. Siempre lejos de la vereda prohibida. Contemplándola siempre desde lejos. Teorizando la rebeldía y cantando a la insumisión desde un asqueroso parapeto intelectual. En mi vida real me mantengo fiel a la lógica social que tanto critico en el espejismo cobarde que me ofrece mi cerebro. Porque tengo pavor de dar un paso fuera de ella, de acercarme al callejón al que nunca he entrado. Porque yo me defino a mi mismo a partir de los demás y de mis relaciones con ellos. Y ellos me han encadenado. Me han atado con las enredaderas del hábito.

Esta noche, liberado por un instante de la pesada carga que soy yo mismo, me paro a contemplar. A un lado, el callejón de mi subconsciente: oscuro, húmedo, tentador. Al otro lado un ordenado bulevar con edificios grises a los lados y civilizados árboles verdes en el centro.

Me pregunto cuál es en verdad el que no tiene salida.



Qué más te da si trajino
si tuerzo el camino
si le meto al vino.

Qué más da si me orino
en este destino
para el que he nacido.




posdata: mi madre no era de las que advertía sobre el callejón. lo único que me pedía es que fuera verdadero, real y sincero. Es decir, auténtico. Ese es el mayor regalo que me han hecho y no sé si le he prestado suficiente atención.

domingo, 2 de mayo de 2010

Declaración de principios

Hermanos
yo los amo a todos.
Cómo no voy a amarlos
si hemos sido alimentados
por la misma tierra
y la misma sangre
y la leche de idénticas estrellas.

Norteños o australes
nos dedicamos a girar
pendidos del universo boca abajo
sujetos a la materia por los tobillos
y dando inútiles saltos por alcanzar
algunos el sol
otros la luna
urano, plutón o el cometa halley.

Hermanos
los tengo metidos en las entrañas.
Cuando se matan entre ustedes
me desgarran las palabras
y el tórax se me llena
de una tinta malsana.

Los amo a todos,
pero no vayan a pensar
que soy amigo de relativismos,
que pienso que no hay bien ni mal
y que todo me da lo mismo.
Yo condeno la injusticia
y celebro que haya justos;
aborrezco el poder
y bailo con los ácratas;
reniego de la mansedumbre
y abrazo a los rebeldes.

Desprecio a los ignorantes
que creen poder comprar la vida
como si la sangre estuviera en venta
o pudieran poseer el ciclo de Krebs.
La vida es algo eléctrico y libre:
no cotiza en bolsa, no tiene intereses,
no es almacenable ni transactible.
Los perros no se prostituyen cuando lamen
los periquitos no cantan por salarios
las iguanas son dueñas de su día y de su verde.
Jódete Bill Gates, con todos tus millones,
jamás podrás comprar un dinosaurio
ni la babosa vida de un caracol.

No entiendo a nacionalistas
locales ni estatales
orgullosos de una cosa
que no existió jamás.
Mi patria son los hombres,
mi patria es de recuerdos,
mi patria está hecha de carnes,
corazones y cerebros.
No la busques en el suelo
pues galopa sobre el viento,
llega a cada rincón
y en cada hogar tiene asiento.
Lo que yo llamo patria no es más
que fuerte y alegre y amada humanidad.

No creo en democracias
que permiten monarquías
de reyes o de billetes
o de porras o de mentiras.
El poder no está en el pueblo
cuando no es suya la tierra,
cuando le roban el tiempo,
cuando le compran la fuerza,
cuando le alinean los cerebros
y le alienan la conciencia.
La libertad está presa
en urnas y televisores:
cajas tontas que cada x años
se intercambian las votaciones.

Odio a los que no entienden
que hay cosas más allá de su ombligo
y pisan y escupen y muerden
a los que no eligen su mismo camino.
Mojigatos, fariseos, puritanos
que ante todo se escandalizan;
dicen que el sexo es pecado
porque odian el placer y la risa.

Maldigo, pues, a los poderosos
a los que mantienen este orden abyecto
a los que se manchan las manos de sangre
a los que ya no les caben los muertos
dentro de sus cabezas,
dentro de sus corazones,
sobre sus espaldas
y en sus habitaciones.
Todo lleno de muertos
que con ojos ciegos los miran,
que con lenguas mudas les increpan,
que un día juzgarán sus fechorías.

Cuando ese día venga
yo me armaré con lo que toque:
lapiz, cuchillo o clavel;
para defender las alegrías
en esta tierra que es la mía,
que es del sueño y es del hombre;
para hacerla florecer.

Y cortaré los talones
de mis hermanos amados
llorando por los tendones
que me habían pisoteado.
Hasta hacer un cementerio
lleno de pies y de botas:
mejor muñones bellos
que esperanzas rotas


domingo, 4 de abril de 2010

Domingo de Insurrección

Que hoy se escondan las cucarachas vaticanas, porque no están a salvo. Ni las negras ni las rojas, ni si quiera la gorda reina blanca.

Ratzinger (incluso su nombre suena a insecto) ha sido acusado ante la justicia internacional por encubrimiento de pederastia. Cómo habría cambiado la historia si también se hubiera acusado a Juan Pablo II por promoción de pandemias, a Pio XII por colaboración con la barbarie nazi, a Urbano II por genocidio y a todos y cada uno de los sucesores de Pedro por asesinato, creación de odios y defensa de la intolerancia

No negaré que denunciar al máximo representante de la iglesia católica me produce una sensación orgásmica incomparable. Tampoco voy a ser tan inocente como para pensar que este acto de un particular va a cambiar mucho las cosas. Pero ya alguien ha tirado la primera piedra. Yo tiraré siempre que pueda la mía, todos podemos hacerlo, pues todos estamos libres de pecado. El pecado se lo inventó la iglesia para tenernos maniatadas las conciencias, para revolcarse en su propia bajeza humana y para tener una excusa con la que intervenir en los “asuntos terrenales”.

Transformemos todos este domingo de resurrección en un domingo de insurrección. Que nuestras inteligencias revivan y que el espíritu revolucionario nos permita hablar todas las lenguas y entender todos los misterios. Que recibamos el fuego de la rebeldía. Que los poderosos no nos tienten ni nos compren por muy árido que sea el desierto. Que no neguemos nuestros ideales tres veces antes de que cante el gallo. Que no vendamos nuestras creencias por veinte monedas de plata. Que la justicia crucificada salga en tres días de su sepulcro. Que tomemos el fruto del árbol del conocimiento y del árbol de la vida. Que no hagan falta milagros para curar a los leprosos porque las farmacéuticas se vuelvan solidarias. Que nadie comercie en el templo. Que no haya cesar ni dios que reclame tributo alguno. Que el hombre no se postre ante ningún ídolo. Que todos los seres humanos nos amemos como hermanos.

Empezar la insurrección es muy fácil. Solo tienes que gritar con tu carne, tus vísceras y tus huesos: “Yo acusó a Yhve. Que se pudra en las cárceles del valhala y pague con sangre de dios toda la humana sangre vertida”.

Y que una marea roja inunde la plaza de San Pedro.